Ya que se terminó el Mundial el interés general por el fútbol en el pueblo dominicano vuelve a sus niveles anteriores. De nuevo durante la competencia vimos como a muchos dominicanos les interesa el fútbol y lo apoyan, pero no lo hacen con las selecciones de su país o los equipos de su liga. También no se quedó la clásica pregunta que todos hacen cada 4 años, ¿Cuándo República Dominicana iría a un Mundial? A lo que muchas personas dentro de su ignorancia o en defensa de sus intereses respondieron llenos de esperanza señalando que estamos cada vez más cerca.
Pero tenemos que repasar la historia y conocer el pasado, para entender la realidad de nuestra selección mayor masculina. En las eliminatoria para la Copa Mundial 2026, fuimos derrotados por Guatemala y Jamaica, y ninguno de ellos llegó al Mundial, para la edición Qatar 2022 nos ganó Panamá quien no clasificó a esa edición, para Rusia 2018 nos sacó del camino Belice quién tampoco clasificó, para Brasil 2014 nos despachó El Salvador quien tampoco clasificó y para Sudáfrica 2010 lo hizo Puerto Rico quién tampoco lo logró. Aclaramos con esto que la selección dominicana es constantemente eliminada por otras que no logran avanzar a la fase final, dígase nos eliminan equipos pequeños o medianos. La selección dominicana se ubica lejos del podio del Caribe y cuidado si está fuera de un Top-5, mientras que del otro lado del mar selecciones centroamericanas de segunda línea se han vuelto obstáculos infranqueables.

Al margen de la historia, la selección dominicana mayor masculina (aunque esto aplica en ambas ramas y diversos niveles) se enfrenta a un problema que podríamos denominar como la legionariodependencia. Desde hace mucho tiempo, el porcentaje de jugadores desarrollados fuera de nuestras selecciones nacionales es bastante alto, por ejemplo la sub 21 masculina que va a los Centroamericanos tiene apenas 7 jugadores formados aquí. Es constante que en las competencias de categorías inferiores y obviamente en las mayores, los legionarios superan en número a los formados aquí, pero esto no es repudiable, en la selección nacional siempre deben jugar los mejores y si esos son los mejores hay ponerlos en cancha. No hay que caer en el chauvinismo barato como aquella vez que Pascasio Mendoza hizo una “Expedición Patriótica” que se fue de boca en una competencia internacional.

Pero depender tanto del talento extranjero es muy cuesta arriba, no somos Jamaica, Surinam, Haití o Curazao que tiene una gran diáspora concentrada en países donde el fútbol es lo primordial. Muchos ven en los legionarios a nuestros salvadores, pero nada está más lejos de la realidad, el ciclo mundialista es cada 4 años y muchos de ellos (Firpo, Mariano, Morschel, Rosario), ya estarán en la curva descendente de sus carreras para el próximo. Además de que al no desarrollar nuestros propios talentos hay que tomar lo que las academias de fuera produzcan.
Esto de no poder desarrollar el talento local viene de fallas de las autoridades que han llegado al poder desde la salida de “aquel que no debe ser nombrado”. Si bien tenemos torneos nacionales de categorías inferiores al mismo tiempo se ha dejado morir de inanición al fútbol asociativo, convirtiendo a los torneos en competencias de clubes donde hay poca consistencia. Agreguemos a eso que esas competencias deberían servir de base para formar la selección, pero este proceso viene con malas prácticas como las visorias y tryouts a último momento, una muesrta improvisación total ante la falta de estructura y planificación.
El fútbol aquí ha crecido en los últimos años pero más por inercia y ciertas iniciativas privadas que por un plan de desarrollo guiado desde la federación. Y eso es ser optimista porque somos testigos de primera línea de la muerte por inanición de las asociaciones, y el abandono del fútbol femenino, apenas dos de las tantas cosas que nos muestran que hay áreas donde el balompié criollo ha ido en reversa.
Muchos preguntan cuándo podremos llegar a un mundial, pero nadie quiere ni puede dar la respuesta larga e incomoda, donde explican el plan de desarrollo de nuestro fútbol. Es fácil decirle a personas que se unen a la fiebre de este deporte solamente cada 4 años, que estamos cerca de algo, pero es duro de tragar cuando eres un aficionado eterno y no ha visto un plan concreto más allá de las diapositivas inocuas que se muestran de manera furtiva.
Más allá de ir a un mundial, se necesita un verdadero plan de desarrollo para hacer crecer el deporte. Si el deporte crece los mundiales, llegarán solo, no veamos el objetivo final, veamos el proceso.






Deja un comentario