Durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe que se celebraron en nuestro país, ambas selecciones de fútbol quedaron fuera en la fase de grupo. Los fanáticos del balompié quedaron decepcionados ante estas actuaciones, que desnudan el duro momento que viven algunas de nuestras categorías.
La selección femenina perdió todos sus partidos, en una actuación que dejó mucho que desear, pero que refleja el estado de abandono en que tienen al futbol femenino superior en nuestro país. Algunos piden la cabeza de la directora técnica Betzaida Ubri y tienen razones de sobra, de hecho, podemos notar como en algunas ocasiones las jugadoras se reunieron en el campo y no lo hicieron entorno a la entrenadora lo cual manda un mensaje de como van las cosas en el equipo. También los recientes cambios de capitanía pueden indicar que esa relación del cuerpo técnico con las jugadoras no va bien.

Pero sacar a Ubri no va a resolver los problemas del fútbol femenino. Sin una liga superior que mantenga el talento activo, pasando largos meses sin seleccionador, y otros tantos sin siquiera poder cuadrar un amistoso, los últimos comités ejecutivos han dejado a las chicas de esa categoría a su suerte. Varias veces las jugadoras han protestado por redes sociales de forma abierta pero sus voces han caído en el vacío. Esto es un problema estructural y cambiar una cabeza no va a resolver la situación.
Por otro lado, si bien la selección masculina sub21 comenzó ganando su primer partido, nunca pudo despejar las dudas del juego colectivo. La selección siguió con un empate y en el partido final cayó ante Venezuela. Tácticamente como siempre se apeló al talento individual o a que varios individuos con talento se combinen para traer los resultados, en este último caso tuvimos a Javier Roces y a Lucas Bretón. Pero depender de las individuales es una calle de doble vía, y por ahí mismo llegó el error de Edwin Frías en portería que sentenció la eliminación del equipo dominicano.

Esto pasa cuando no hay un plan de juego, quedando en evidencia de nuevo el director técnico Marcelo Neveleff, quién no tenia la necesidad de dirigir esta selección, pero eligió meterse en la camisa de once varas, exponiéndose de forma innecesaria. Este grupo de chicos, que tienen algunas derrotas amargas en torneos pasados, suma otras más a su récord. Nuestras categorías inferiores masculinas han quedado a deber desde aquel histórico subcampeonato de Concacaf en 2023., nos dormimos en aquellos laureles y está costando mucho despertar.
En retrospectiva este torneo que debió traer esperanza, terminó arrojando una nube negra sobre el futuro de nuestro fútbol. Un llamado de atención para nuestras autoridades que deben hacer algo más que simplemente bloquear los comentarios en Instagram, deben actuar en serio porque el balon se les está escapando de entre las manos.





Deja un comentario